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JUAN GARCÍA, bautizado en Rubiana (partido judicial del ayuntamiento de Valdeorras) el 24-III-1613; casó con Catalina García (Rubiana: 18-I-1645); empadronado como noble en padrones de Rubiana, desde 1640 hasta 1692; tuvo por hijo a DOMINGO GARCÍA, bautizado en Rubiana 2-V-1647; casó en Rubiana con Antonia García Mondelo de Prada, 8-VIII-1670; empadronado como noble en padrones de Rubiana desde 1674 a 1692. A Dª Antonia García se le llama Antonia del Barrio en el Legajo 951-36; tuvo por hijo a DOMINGO GARCÍA MONDELO. natural y vecino de Rubiana, bautizado el 18-V-1679. Su pariente D. Julián García había ganado Real ProVer de hidalguía en 8-IV-1739. Don Domingo Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, ganando Real ProVer por un mismo acuerdo en 23-XI-1756. Hermano de D. Domingo fue D. Toribio García, vecino de Rubiana, bautizado en 29-IV-1683, el cual también Instruyó Juramento en la misma Real Chancillería en 6-IX-1740.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.