FRANCISCO GARCÍA, casó con María Pazos. y tuvo por hijo a DIEGO GARCÍA FONTARIGO, que casó con María Losada y tuvo por hijo a ANTONIO GARCÍA FONTARIGO, natural de Pazos (lugar de la feligresía de Sta María la Real de Codosedo) y bautizado el 6-V-1717; casó con Magarita Taboada (hija de Antonio Taboada y María Prieto: Pazos 22-IV-1743); aparece en padrones y cargos de Pazos, de 1746 a 1762; tuvo por hijo a Francisco, Diego y a ANTONIO GARCÍA FONTARIGO, vecino de Pazos, nacido y bautizado en Sta María de Codosedo el 15-II-1749; casó con Isabel Blanco (la cual de segundas nupcias habría de casar con Miguel Caneiro). Doña Isabel era hija de Juan Blanco y de Dª Josefa da Rua. El matrimonio con D. Antonio celebróse en Freande el 7-IV-1777; figuran en padrones y cargos de Pazos, desde 1765 hasta 1801; tuvo por hijo a ANTONIO GARCÍA FONTARIGO, vecino de Pazos. en la feligresía de Sta María la Real de Codosedo; bautizado el 31-XII-1780; Instruyó Juramento el 11-III-1808; Real Provincia de continuación y manutención, del 20-VII-1802.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
