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PEDRO BERMÚDEZ, vecino de Villamar, en el valle de Cabarcos (feligresía de San Xusto de Cabarcos, Ayuntamiento del mismo nombre, en un valle unido al de Lorenzana), casó con Mari Pérez, y tuvo por hijo a     1. Alonso Bermúdez, que sigue la línea     2. Juan Bermúdez, vecino de Villanueva de Lorenzana, casó con Leonor Rodríguez, y tuvo por hijo a Ruy García Bermúdez, vecino de Pereiras, el cual Instruyó Juramento en la misma fecha en que lo hizo su primo Pedro, con sentencia a favor en igual fecha; tuvo por hijo a Mateo. ALONSO BERMÚDEZ fue vecino del coto de Villanueva de Lorenzana; casó con Inés Fernández, y tuvo por hijo a      PEDRO BERMÚDEZ, vecino de la feligresía de Villanueva de Lorenzana; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid en 24-VIII-1524, con provisión por sentencia de Alcaldes en su favor el 18-VIII-1525.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.