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D. PEDRO GARCÍA. vecino de la feligresía de Santa María de los Ángeles (Ayuntamiento de Boimorto y partido judicial de Arzúa), casó con Dª Antonia García, y tuvo por hijo a D. JUAN GARCÍA VAAMONDE, vecino de la feligresía de Curtis, natural de Santa María de los Ángeles, bautizado el 19-XII-1681; casó con Dª Ángela Núñez de la Rúa; falleció el 10-XII- 1736. en Curtis: fue receptor de la Real Audiencia de Galicia y tuvo por hijo a      D. GREGORIO GARCÍA VAAMONDE, vecino de San Vicente de Curtis, donde había sido bautizado el 15-XII-1722; asentado como noble en padrones de San Vicente de Curtis y alistado como tal en 1751; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid, 3-VII-1755 obteniendo Real Provincia en 30-VI-1755. Por el legajo 1338-18 de la misma Real Chancillería de Valladolid, parece que este D. Gregorio casó con Dª Francisca Antonia de León y Pimentel y tuvo por hijo a  D. PEDRO IGNACIO GARCÍA-BAHAMONDE, vecino de San Salvador de Abeancos, aunque nacido y bautizado en San Vicente de Curtis, 9-XI-1746: casó con Dª Juana Rodríguez (hija de Álvaro Rodríguez y de Manuela Parrado); tuvo por hijo a D. ANDRÉS GARCÍA BAHAMONDE, veci

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.