Tienda online de heráldica en diversos materiales

Gallego, oriundo de Portugal. Dejando para las disquisiciones del P. Felipe de la Gándara el remontarse morosamente a remotas épocas para encontrar los orígenes de los de este apellido, parece que los que se asentaron en tierras de Celanova venían de las de Portugal. El mismo dice que el caballero portugués Men Moñiz de Gandarei se quedó en la Limia e hizo solar en aquella tierra». Habla después de la casa, o pazo, que levantó cerca del monasterio por él edificado cerca de San Martín de Candas, que se encuentra en el municipio de Reiriz de Veiga, en el partido judicial de Xinzo de Limia. Emparentaron con nobles familias orensanas, y en el archivo de la Real Chancillería de Valladolid figuran los pleitos de diversas ramás de esta familia que pelearon por el reconocimiento de su hidalguía, como los de Allariz; los GANDARA BARBEITO asentados en tierras lindantes con el mar; así como los GÁNDARA Y ESTÉVEZ de Nogueiroá (feligresía de San Salvador de Campo, municipio de Nogueira de Ramuín, en el partido judicial de Orense), y cuyas genealogías ofreceremos más adelante. De esta última casa salieron para tierras de Andalucía, asentándose en Écija. Y por distintos expedientes de Ordenes Militares de Santiago y Alcántara asistimos a su expansión por otros puntos de España. De la casa de Allariz fue el célebre P. Felipe de la Gándara, tan amante de las glorias de su región, que recogió en la obra tantas veces citada en esta nuestra. Nacido en 1596, de distinguida familia, profesó en los monjes Agustinos en 1615, en el convento de San Felipe el Real, dc Madrid. Además del mencionado Nobiliario: Armas y Triunfos de Galicia, aparecido en Madrid, en 1662, al año siguiente de su muerte salía a la calle la segunda edición de esta obra, 1677, que tuvo enorme difusión por España y por América; y de la pluma del mismo autor quedaron inéditas varias obras: un Tratado de Santos... de Galicia y un Epítome de las Historias de Galicia, etc., etc. El juicio del P. Atanasio López sobre este autor nos parece definitivo; y aunque cojea frecuentemente en la cronología, entre otras cosas, su obra es digna de ser tenida muy en consideración y contiene cosas notables, además de un encendido amor a su tierra. ¡Lástima que no haya aprovechado mejor el Archivo de la Audiencia de Galicia, que estuvo a sus Ordenes por tanto tiempo!     Los GÁNDARA anduvieron entroncados con los FEIJOO de Allariz por donde vinieron a estar emparentados los dos notables monjes gallegos y orensanos: el P. Feijoo y el P. Gándara. En efecto, el bachiller Gándara, regidor de Allariz apadrinaba, el 9-IV-1602, al abuelo del célebre P. Benito Gerónimo Feijoo Montenegro. El bachiller Gándara estaba casado con Dª Ana de Ulloa, y ambos aparecen como padrinos de dicho bautizo. Don Francisco de la Gándara fundó un vínculo en el Rosal, que por 1790 poseía don José Antonio Vázquez de Figueroa Raposo y Losada, vecino de La Coruña. También los hallamos en la villa de Bouzas enlazados con los TRONCOSO, según una Información de Filiación del bachiller D. Pedro de Gándara y D. Benito de Gándara Troncoso y Armida, hermanos, vecinos de la villa mencionada, por 1730, que hemos podido ver en el archivo del Museo de Castrelos.     El P. Aureliano Pardo Villar recoge la memoria de aquel Fr. Juan Fernández Gándara, Vicario Provincial de los Dominicos, que fundó la cátedra de Artes en el convento dominicano de la ciudad de Tuy, en 1793, de acuerdo con su comunidad y con el obispo diocesano, y en la cual solían darse también cursos de Moral.Rama Troncal; Señores del Pazo de Gándara      MEN MOÑIZ GANDAREI, caballero portugués, se quedó en la Limia cuando el Rey la ocupó contra las fuerzas de D. Alfonso VII, levantando solar en aquella tierra; fue señor del lugar y monasterio de San Martín de Candas, ya mencionado, que dejó, o restituyó, al convento de Celanova, del patrimonio de San Rosendo. Cerca de él edificó la casa, o pazo llamado de la Gándara, y junto a él, y dentro de esta casa y de su torre, «la ermita de San Jorge Mártir (?). Protector de las Armas Portuguesas» y patrón de esta familia, con campana. Ignórase quién haya sido su esposa, pero sábese que tuvo por hijo a RUY MÉNDEZ DE GANDAREY, «que alcanzó el reinado de D. Alonso Onceno». Creemos que se trata de un descendiente y no de un hijo del anterior, como asegura el P. Gándara, pues aunque sólo hubiese alcanzado la muerte del emperador D. Alonso VII y el primer tiempo del reinado de D. Alonso Onceno, habrían pasado más de 150 años, cosa de todo punto inverosímil y en que, una vez más, falló la cronología al P. Gándara. Descendiente, pues, del fundador del pazo de la Gándara, casó con Dª Teresa Vázquez de Parga, de: la que logró varios hijos habiendo sido el que heredó la Casa de la Gándara. PEDRO VÁZQUEZ DE LA GÁNDARA, señor de dicha casa y pazo, así como del concejo de San Salvador del Río de F'reijo; que alcanzó los tiempos y revueltas del rey D. Pedro y de su hermano D. Enrique. Por seguir «esta parcialidad» (Gándara no puntualiza cuál, pero suponemos la de D. Pedro), perdió el señorío del concejo de Río de Freijo, que aparece vendido a Juan Rodríguez de Biedma, ascendiente de los condes de Monterrey y de Andrade. De su segundo matrimonio (ignoramos el nombre de su segunda esposa), D. Pedro Vázquez de la Gándara tuvo por hijo a Dª GINEBRA DE LA GÁNDARA, dueña de la casa y pazo de la Gándara; que tuvo por hijo a D. Álvaro de Sande y tuvo por hijo a     1. D. Pedro de Gándara, que sigue la línea     2. D. Antonio de la Gándara, alcaide del castillo de Portela. Dividieron entre sí ambos hermanos sus heredades, y D. Antonio levantó casa aparte en el mismo lugar; tuvo por hijo a     D. Benito de la Gándara, que casó dos veces: la primera, con una hija de D. Juan Salgado de la Rasela, en el valle de Monterrey, sin sucesión; la segunda, con una hija de D. Diego Feijoo Enríquez y de Dª María Feijoo, señores de los vasallos de Rebordaos, hermana de D. Juan Feijoo, señor de esta Casa y mayorazgo. Esta señora se llamaba Dª Isabel Enríquez Feijoo. y su descendencia la hallaremos en los de la villa de Allariz. D. PEDRO DE LA GÁNDARA, dueño de la casa y pazo de la Gándara, con su ermita de San Jorge, casó con Dª Francisca Gómez de Sandiás (hija de la Casa de Sandiás, sita en el lugar de Guillamil, descendiente de Femando de Sandiás); tuvo por hijo al Licenciado. D. GÓMEZ DE LA GÁNDARA, abogado de los Reales Consejos, corregidor de la villa de Allariz, que casó con Dª Ana de Ulloa (hija de Ruy Vázquez Sotelo y de Dª Marina de Nóboa). Son los padrinos del abuelo del célebre P. Feijoo, en 1602.Los de la villa de Allariz     D. BENITO DE GÁNDARA Y LOSADA, casó con Dª Isabel Enríquez Feixoo (ambos ya mencionados en la genealogía anterior) ; tuvo por hijo a D. BENITO DE GÁNDARA Y LOSADA, capitán de Milicias hasta su muerte; nació el 22-VI-1651 y bautizado en el mes siguiente; casó con Dª Josefa Suárez de Losada y Cadórniga, y tuvo por hijo a D. DIEGO ANTONIO DE GÁNDARA FEIXOO NOBOA Y LOSADA, bautizado el 23-IX-1675; empadronado como noble en 1706; casó con Dª María de Puga (20-IX-1702); tuvo por hijo a      D. PEDRO ANTONIO DE GÁNDARA FEIXOO Y LOSADA, bautizado el 9-II- 1708, dueño de las jurisdicciones de Novas, Vilaverde y Casasoa; villa de Allariz; casó con Dª Rosa Ventura Araujo; tuvo por hijo a     1. D. Benito, bautizado el 2-I-1736.     2. Dª Benita Rosa. Don Pedro Antonio luchó por el reconocimiento de su hidalguía, por sí y por sus hijos, en la Real Chancillería de Valladolid dándoseles la provisión provisional el 14-VIII-1742.Ascendientes del P. Felipe de la Gándara     Conocemos la genealogía que publicó Benito F. Alonso en el BCMO, tomo II páginas 304-306, según la cual el historiador y genealogista gallego, autor de las Armas y Triunfos de Galicia, vendría de nobles familias, como la de los Ojea y los Sandiás, etc.; pero está dicha genealogía tan confusa tan incompleta, tan sin datos cronológicos, etc., que no nos decidimos a incluirla, bastándonos con citar el lugar en que se encuentra. Además, no da exactamente los padres del insigne religioso agustino.

Escudos de Armas del apellido:
En campo de azur un castillo de plata sobre ondas de agua de azur y plata, en las que nadan dos cisnes blancos, uno a cada lado del castillo, afrontados; a su puerta, una ninfa vestida de gules, con un escudo de plata, embrazado, y una espada en la mano. El P. Felipe de la Gándara nos dejó bien trazada la descripción del blasón familiar en estos términos: Se forma de un castillo de plata, en campo de azur, o de gules, sobre unas ondas de río, y de él vuelan dos ánades, o cisnes, al castillo; y a la puerta de él está una ninfa, armada con un escudo embrazado y espada desnuda, que defiende la entrada. Agrega el mismo autor que los de las Montañas de Burgos de este apellido añaden a dicho escudo ocho aspas rojas en campo de oro, que es señal de que alguno de ellos se halló en la toma de Baeza. Variante: Aparece en un dibujo, recogido por D. Casto Sampedro y Folgar, en sus apuntes heráldicos conservados en el archivo del Museo de Pontevedra, con el nombre de Libreta de Heráldica. Coinciden en un todo con el escudo precedente, pero haciéndolo partido, con cierta alusión a los SALGADO en la segunda partición. Por respeto a tan insigne arqueólogo, y por conocer la escrupulosidad con que solía tratar estas cosas.      

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El cisne simboliza por la tradición de que canta dulcemente cuando va a morir, antigua hidalguía, sin mancha de ningún género, que muere valerosamente ejecutando gloriosas empresas.