D. ROY DE LA GÁNDARA, casó con Dª Margarita Ignacia Villardefrancos; tuvo por hijo a D. JUAN DE LA GÁNDARA, que testó en su casa de la Gándara, en la feligresía de San Vicente de Vimianzo, el 1-IV-1635; fue vecino de esta localidad; casó con Dª Marina Rodríguez y tuvo por hijo a 1. D. Pedro de la Gándara, que sigue la línea 2. Dª Dominga de la Gándara y Rodríguez 3. Dª Guiomar de la Gándara y Rodríguez. D. PEDRO DE LA GÁNDARA, el Mayor, oriundo de San Vicenzo de Vimianzo, casó con doña Antonia Muñiz (Santiago, 13-XI-1630); fueron vecinos de la feligresía de Santa Susana, en la ciudad de Santiago; D. Pedro fallecido en 24-VI-1640; tuvo por hijo a D. PEDRO DE LA GÁNDARA, el Mozo, bautizado el 13-II-1635, el 19-III-1657 contrajo matrimonio en la feligresía de Santa Baya de Xil (antigua jurisdicción de La Lanzada, hoy del partido judicial de Cambados) con Dª Águeda Barbeito (hija de D. Bartolomé Barbeito y de Dª Dominga García, naturales y vecinos de la feligresía de Xil, donde vivían casados); tuvo por hijo a 1. D. Andrés de la Gándara Barbeito Jerpe y Chantrero, vecino de la villa de Pontevedra, familiar del Santo Oficio; bautizado en Xil, 10-XII-1675; el cual, en su nombre y en el de sus hermanos, inició juicio por el reconocimiento de su hidalguía en Valladolid, por 1722. De él es la Información citada, que se conserva en el archivo del Museo de Pontevedra, de 1723. 2. D. Bernardo de la Gándara Barbeito, capitán de Infantería, residente en Indias. 3. Dª María Manuela de Gándara Barbeito, bautizado en Xil, el I -V- 1670. 4. Dª Andrea de la Gándara Barbeito, bautizada en XII, 7-X-1661. Uno de los testigos que figuran en el expediente y afirma que los litigantes son verdaderos hidalgos es D. Bartolomé Portela y Pazos.Los de Nogueiroá: Pasan de Galicia a Andalucía Negueiroá es un lugarejo de la feligresía de San Salvador de Campo (municipio de Nogueira de Ramuín, en el partido judicial orensano de Bande). A dos leguas de Negueiroá estaba la llamada Casa de los Gándara, solar del linaje de este apellido, en la feligresía de Santa María de Lampaza, en la jurisdicción de Reiriz de Veiga. y parientes de éstos eran otros del mismo apellido, vecinos de Calvos de Randín, que aparecen 3. con número en varias veces, en 1737 y otros años. D. ANTONIO DE LA GÁNDARA Y ESTÉVEZ, vecino de Negueiroá, fue tronco de los de Calvos de Randin, ya que su hijo Juan casó con doña Antonia Álvarez, en la feligresía de Calvos de Randín, con descendencia hidalga otro hijo suyo fue D. DOMINGO DE LA GÁNDARA Y ESTÉVEZ, que casó con Dª Isabel García Estévez; vecinos del la de Negueiroá; tuvo por hijo a D. GREGORIO DE LA GÁNDARA Y ESTÉVEZ, falleció el 22-XII-1725; casó con D.º María Fernández de la Gándara; fueron vecinos del 1 de Negueiroá y tuvo por hijo a D. DOMINGO DE LA GÁNDARA Y ESTÉVEZ, bautizado el 23-XII-1674, que se ausentó de tiernos años a la ciudad de Ecija, donde se unió en matrimonio con Dª María Pérez Carrasco, el 9-XII-1698; vecinos de la ciudad de Sevilla. Diósele Real Provisión de hidalguía por la Real Chancillería de Valladolid en 1754.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
