Es linaje muy antiguo y de buenos escuderos que poblaron en Guecho, villa del partido de Bilbao, y tomaron su nombre por apellido, poseyendo siempre el Monasterio de Santa María. Vienen de la sangre de los Asúa, Anuncibay y Basurto, por linaje de don Garcituerto de Basurto. Y asimismo proceden del solar de Larratia. Juan Carlos de Guerra confirma que descienden de la casa de Basurto, y manifiesta que heredaron de ella las panelas que figuran en su escudo, pero hemos de apuntar que estas piezas heráldicas no aparecen en las armas que conocemos de los Guecho. El primero de ese solar, de que se tiene noticia, es I. N. Ortiz de Guecho, que fue padre de 1º Ochoa Ortiz de Guecho, que sigue, y 2º Sancho Ortiz de Guecho. II. Ochoa Ortiz de Guecho, cuya esposa se desconoce, procreó a III. Ochoa Ortiz de Guecho, que contrajo matrimonio con doña Teresa Gómez de Butrón (hija bastarda de Gonzalo Gómez de Butrón, el Viejo), naciendo de esa unión: 1º Ochoa Ortiz de Guecho y Gómez de Butrón, que sigue 2º Gonzalo de Guecho, y 3º N. de Guecho, mujer de Martín de la Torre, en Plencia. IV. Ochoa Ortiz de Guecho se unió en matrimonio con doña Mari López de Martiartu (hija y heredera de Martín Ortiz de Martiartu, Señor de la Torre de Martiartu, y de su mujer doña Mayora de Zamudio Leguizamón). Por ese enlace se unieron los solares de Guecho y de Martiartu. La Torre de este último se conserva en Guecho, perfectamente restaurada, y es de clásica construcción vizcaína. De Ochoa Ortiz de Guecho y de su mujer doña Mari López de Martiartu, fueron hijos: 1º Martín Ortiz de Guecho y Martiartu, que sigue, y 2º Diego Pérez de Guecho y Martiartu, que volveremos a citar, por ser tronco de la rama segunda. V. Martín Ortiz de Guecho y Martiartu fue desheredado por sus padres al contraer matrimonio, contra su voluntad, con doña Beatriz de Butrón Mújica (hija bastarda de Juan Alonso de Mújica Butrón). Fueron padres de 1º Ochoa Ortiz de Guecho y Martiartu, que sigue, y 2º Martín Ortiz de Guecho y Martiartu, Cura que fue de Erandio y Beneficiado de Guecho. VI. Ochoa Ortiz de Guecho y Martiartu tuvo por esposa a doña Mari Ibáñez de Basagoiti, a la que hizo madre de VII. Sebastián de Guecho Martiartu Basagoiti, que casó con doña Marina Ochandategui, naciendo de esta unión: 1º Beatriz Guecho de Basagoiti, esposa de Francisco de Aguirre, y 2º Ochoa Ortiz de Guecho Martiartu y Basagoiti, que sigue, VIII. Este Ochoa Ortiz de Guecho Martiartu y Basagoiti, Señor de Berango y Basagoiti, partió a Flandes con su carabela, llevando pliegos del Cardenal Cisneros. Asaltada su embarcación por varios buques franceses, los piratas le despojaron de cuanto llevaba, pero logró conservar los documentos. Celebró su enlace con doña Mari López de Martiartu y Porres Osorio, y tuvieron esta hija IX. María Ortiz de Basagoiti, mujer del Capitán Juan González de Sopelana, que la hizo madre de X. Ochoa Ortiz de Sopelana Basagoiti, que casó con doña Marina Gómez de Andraca, de la que tuvo a XI. Juan Ortiz de Sopelana Basagoiti, esposo de doña Antonia de Lezamiz Yanturce, mayorazga de Lezamiz y Landaverde. Fueron padres de XII. Teresa de Sopelana Basagoiti Lezamiz, que contrajo matrimonio con Agustín de Montiano y del Barco, naciendo de este enlace XIII. Manuel Joaquín de Montiano Sopelana, casado con doña Josefa de Aguiar y Aguiar, de la que tuvo a XIV. Manuel José de Montiano Aguiar, marido de doña Rita Gacitúa Gómez de la Torre, y ambos padres de XV. Manuel José de Montiano Gacitúa, que casó con doña Luisa Echazarreta y Echávarri, y procrearon a XVI. Mariano de Montiano Echazarreta, que contrajo matrimonio con doña Gertrudis de la Cuadra Viana, naciendo de este enlace XVII. Manuel de Montiano y de la Cuadra, que tuvo por esposa a doña Juliana de Uriarte y González, y fueron padres de 1º María de Montiano y Uriarte, que casó con Luis Hernando de Larramendi, Secretario político en España de don Jaime de Borbón, y tuvieron estos hijos: Luisa, María, María del Rosario, Luis Manuel, Alfonso Carlos, Teresita, José y Manuel de Larramendi y Montiano. 2º Manuel de Montiano y Uriarte. Sin sucesión. 3º Mariano de Montiano y Uriarte, casado con doña Agueda de Recalde, a la que hizo madre de José Antonio, Begoña, Mariana, Jesús, Josefa, Agueda y Teresa de Montiano y Recalde. 4º Jesús de Montiano y Uriarte, esposo de doña Benita Urcelay, y 5º Begoña Jesús Asunción de Montiano y Uriarte. I. Diego Pérez de Guecho y Martiartu (hijo segundo de Ochoa Ortiz de Guecho y de doña Mari López de Martiartu (citados en el párrafo IV de la anterior filiación), contrajo matrimonio con doña Juana de Basaldúa, de la que no tuvo sucesión. Fuera de matrimonio procreó a II. Martín Ortiz de Guecho y Martiartu, que entró a poseer las casas de Guecho y de Martiartu, y después hizo un arreglo de bienes con su primo Ochoa Ortiz de Guecho y Martiartu, casado con doña Mari Ibáñez de Basagoiti, que hemos citado en el párrafo VI de la anterior rama. Se unió en matrimonio con doña Francisca de Butrón Manrique de Lara, y fueron padres de 1º Diego Pérez de Guecho Martiartu y Butrón, que sigue, 2º Teresa de Guecho Martiartu y Butrón, mujer del Capitán Juan de Ugarte, y 3º Martín Ortiz de Guecho Martiartu y Butrón, sacerdote. III. Diego Pérez de Guecho Martiartu y Butrón, casó dos veces: la primera, con doña Leonor de Abendano, y la segunda con doña Leonor de Porres Osorio. Del primer enlace no tuvo sucesión, naciendo del segundo: 1º Mari López Guecho Martiartu y Porres Osorio. 2º Martín Ortiz de Guecho Martiartu y Porres Osorio, presbítero. 3º Francisca de Guecho Martiartu y Porres Osorio, casada con Ordoño de Zamudio y Zugasti, del que tuvo estos hijos: a) Jerónimo de Zamudio y Guecho, padre de doña Antonia de Zamudio, mujer de Álvaro de Mendoza, y b) Antonio de Zamudio y Guecho, marido de doña Ochoa de Urquiza, y 4º Agueda de Guecho Martiartu y Porres Osorio, que sigue. IV. Esta Agueda de Guecho Martiartu y Porres Osorio, casó con Ochoa Ortiz de Asúa y Sangróniz, y fueron padres de V. Juan Ortiz de Asúa y Guecho, que se unió en matrimonio con doña Juana de Salazar y Banales, naciendo de este enlace VI. Diego de Asúa y Guecho de Salazar, esposo de doña María Herrera Inglés, de la que tuvo a VII. Diego de Asúa Guecho y Herrera, que casó con doña María de Saravia, a la que hizo madre de 1º Ignacio de Asúa Guecho y Saravia, que sigue, y 2º María de Asúa Guecho Inglés, mujer de Juan de Barraicua. VIII. Ignacio de Asúa Guecho y Saravia contrajo matrimonio con doña Isabel de Asaspacochaga, de la que tuvo a IX. Ignacio de Asúa Guecho Asaspacochaga, muerto sin sucesión.
Escudos de Armas del apellido:
Según don Francisco Lozano: De plata, con una banda de revés de gules, acompañada en lo bajo de una caldera de sable. Bordura de azur, con ocho estrellas de plata. Suponemos que será una barra, en su verdadera acepción heráldica, lo que el citado autor llama banda de revés. Labayru señala como propias de una casa de la Merindad de Uribe, estas otras: De plata, con un pino de sinople. Otros, también en Uribe: De oro, con dos lobos de su color, puestos en palo, y en punta, ondas de agua de azur y plata. Bordura de púrpura con siete escudetes mantelados de esta manera: 1º y 2º, de gules, con un castillo de oro, y 3º, ó manteladura, de plata, con un león de su color, rampante.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La púrpura se traduce por dignidad, soberanía, grandeza y poder. Los que traen estas armas quedan obligados a socorrer a los eclesiásticos y los religisos. La púrpura representa la amatista; su signo, el de Júpiter; su elemento, el aire; su día de la semana, el jueves; los meses, febrero y noviembre; el metal, el estaño; la planta, la sabina y su flor, el lirio; y en lo que se refiere al Zodiaco, se añade al planeta Júpiter, los signos de Sagitario y Piscis. Su animal es el león y de los peces, la ballena. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
