Es un apellido de los denominados toponímicos. Fuente es, por tanto, originario de un lugar así denominado y se encuentra sumamente extendido por toda la Península, con numerosas casas solariegas, sin relación alguna entre sí. No obstante en lo que sí parecen estar todos de acuerdo es que hubo una antiquísima casa de este linaje en la provincia de Santander, y de ésta fue de la que partieron las ramás que se fueron extendiendo, primero por Asturias y después por otros lugares de la Península. Diversas ramás probaron su nobleza en las Ordenes militares y en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada. De la rama que pasó a América, destaca, Juan Antonio de la Fuente, político y escritor mejicano (1.814-1.887), fue diputado, secretario de Justicia y de Relaciones Exteriores y ministro plenipotenciario cerca del Gobierno de Napoleón III, nombrado por el presidente Juárez en vísperas de la intervención francesa en Méjico. Entre los conquistadores de Nueva España figura don Alonso de la Fuente, natural de Toledo, que pasó a las Indias en 1.513, estableciéndose definitivamente en la ciudad de Méjico. En el lugar de Izarra, del Ayuntamiento de Urcabuztáiz y partido judicial de Vitoria, hubo una casa del apellido la Fuente, y de ella fue I. Martín Sáenz de la Fuente, natural de Izarra, que en su mujer doña Catalina de Angulo tuvo a II. Juan Antonio de la Fuente y Angulo, natural de Izarra, casado con doña Francisca de Parrazán, de la misma naturaleza, a la que hizo madre de III. Tomás Antonio de la Fuente y Parrazán, natural de Izarra, que contrajo matrimonio con doña Josefa de Arriaga, natural de Lezama, y tuvo este hijo IV. Manuel Domingo de la Fuente y Arriaga, natural de Izarra y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 15 de Octubre de 1796. García de Fonte, del coto de Bergondo, pleiteaba por su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, en 1518; y Gaspar de Fuentes Cabeda, de Pontevedra, en 1773. Por una copia, vista en el Museo de Castrelos, de una real provisión, ganada en la Real Chancillería de Valladolid, en 1794, sabemos que la había ganado D. Pedro de la Fuente, de Vigo, y D. Sabas Alonso de la Fuente, de León, seguramente su hermano o pariente.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, tres encinas de sinople, terrasadas de lo mismo, y, empinado al tronco de la encina de la derecha, un lobo de sable. Otros traen: en campo de oro, una cruz floreteada de gules, cantonada de otras cuatro cruces del mismo color; bordura de plata, con ocho calderas de sable. En campo de gules, una fuente, de plata, de tres cuerpos. En campo de azur, cinco flores de lis, de oro, en sotuer. Escudo, en plata, una fuente natural de seis caños, cuyas aguas caen en el pilón de ella; bordura de azur con cinco flores de lis de oro interpoladas a cinco calderas jaqueladas de oro y sable. Estas armas las traían aquellos del linaje Fuente pertenecientes al lugar de San Clemente, de la provincia de Cuenca y a cuya casa perteneció el coronel don Francisco de la Fuente, Gobernador y Teniente de Capitán General de Yarapacá (Perú), que fue Caballero de Santiago en 1.791.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La cruz floreteada se puso en memoria de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
