Antigua familia de la isla de Malta. En el año de 1623 fue jurado de la ciudad Victoriosa, Antonio Farrugia. Francisco Farrugia fundó una capellanía para el cargo de canónigo tesorero de la iglesia de San Pablo, el 12 de diciembre de 1756, según cons- ta en los protocolos del notario Sammut. En tiempos del gran maestre Rohan, fue juez de la Castellanía Francisco Javier Farrugia. Una rama de esta familia estuvo representada por José Farrugia Mannarino, padre de Margarita Farrugia, tercera condesa de Peleólogo por su casamiento con Juan Bautista Ciantar. Angel Manca Couza Cediellas y Farrugia fue caballero de la Orden de Calatrava, con fecha de 1641. Había nacido en Sacer (Cerdeña). En Valencia figuró, por los años de 1799, Salvador Farrugia, que se estableció en dicha capital después de haber sido mayor del regimiento de la ciudad de Cospicua y teniente coronel en la ciudad de Sanglea.
Escudo de Armas:
De azur, con un gallo de su color, surmontado de una estrella de oro. Esta ave se denomina farrugi en lengua maltesa, y tal es el nombre de un pueblo de la isla, impuesto al parecer por la familia Farrugia.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. Las aves representan en general la libertad. Simbolizan un espíritu generoso que, llevado de su alegría interna, profiere siempre elogios y alabanzas de las acciones heroicas realizadas por otros caballeros.
