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Noble y antiquísimo linaje vascongado, extendido por Vizcaya, Álava, Guipúzcoa y Navarra, con casas solares ya conocidas en la Edad Media. Entre las casas de Eguía en Vizcaya, figuran: Una en la Merindad de Arratia y otra en Bilbao, con iguales armas; otra en la misma villa de Bilbao, con distinto escudo que las anteriores; otra en el Concejo de Yurre, del partido de Durango, y otra en la anteiglesia de Berriatúa, del partido de Marquina. Es de advertir que el Concejo de Yurre tienen un barrio que se llama Eguía, y otro del mismo nombre pertenece al Ayuntamiento de Ceberio, del partido judicial de Bilbao, siendo la más probable que el linaje que nos ocupa motivara la denominación de ambos barrios. En Guipúzcoa hubo una casa muy antigua de Eguía, en Amézqueta, del partido judicial de Tolosa, y otra en tierra de Aya, del partido de San Sebastián. Esta última casa fue de las originarias y pobladoras de Guipúzcoa y de Cabo de Armería. Otra radicó en la villa de Aizcóitia, del partido judicial de Azpéitia, y de ella dimanaron las casas que se establecieron después en Elgóibar, villa del partido judicial de Vergara, y en Santa Cruz de Campezo, del partido judicial de Laguardia (Álava). De esta última casa procedieron José Francisco y Félix de Eguía, que obtuvieron Real Provisión de Nobleza en la Chancillería de Valladolid el 18 de Enero de 1791. Otra casa alavesa de Eguía hubo en el Valle de Oquendo, del partido judicial de Amurrio. Era infanzona, del bando gamboino y procedía de la antigua casa y torre de Murga. Los Eguía de Navarra vienen de la casa guipuzcoana de tierra de Aya, pues una señora de ella casó con Martín López de Amézqueta, y fueron padres de Juan Martínez de Eguía, que antepuso el apellido materno al paterno y pasó a Navarra por los años de 1430, estableciéndose en Estella. Una línea tuvo su asiento en Tudela.

Escudos de Armas del apellido:
La casa de Eguía, en Bilbao, y la de la Merindad de Arratia, traen: De oro, con cinco panelas de gules puestas en sotuer, y bordura de sinople con una cadena de oro. La otra casa que radicó en la villa de Bilbao, trajo este escudo cuartelado: 1º y 4º, de plata, con una vaca andante de sable, y 2º y 3º, de gules, con una caldera de oro cargada de tres fajas jaqueladas de azur y sable, y gringolada cada asa de siete cabezas de serpiente de sinople. Este mismo escudo tienen las casas de Eguía de Yurre y de Berriatúa, con la diferencia de que pintan de gules la vaca en el primero y cuarto cuarteles, y ponen en el segundo y tercero una caldera de sable en campo de oro. Igual blasón corresponde a la casa de Aya, en Guipúzcoa, pero con estos otros esmaltes: Cuartelado: 1º y 4º, de plata, con la vaca de gules andante, y 2º y 3º, de azur, con una caldera de oro. Constan estas armas en una certificación expedida por el Rey de Armas de Felipe IV, Juan Francisco de Hita, y fechada en Madrid a 23 de Julio de 1644. También las recoge Domingo de Lizaso en su Nobiliario. El Nobiliario Vascongado, manuscrito y anónimo, interpreta equivocadamente como cabezas de oso las calderas de los cuarteles segundo y tercero de dicho escudo. Los Eguía que se establecieron en la ciudad de Estella, en Navarra, fundando allí casa y creando línea en Tudela, tienen también el mismo escudo cuartelado, organizado así: 1º y 4º, de oro, con la vaca o buey de sable, con collares y campanillas de plata, y 2º y 3º, también de oro, con una caldera de sable pendiente de una cadena del mismo color. Así constan en la Nobleza Executoriada de Navarra. En cambio, otros tratadistas organizan ese escudo de los Eguía navarros en esta forma: Cuartelado: 1º y 4º; de plata, con una caldera de sable suspendida de una cadena del mismo color, y 2º y 3º; también de plata, con una vaca de su color, pasante.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El buey, desde que se representaban en las medallas del emperador Vespasiano, simboliza el trabajo y la abstinencia. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.