Estos apellidos son modalidades del linaje catalán «Catllar». Varias ramas de Catllar se apellidaron en Cataluña Descatllar, y tuvieron casa en la villa de Ripoll, provincia de Gerona. De esa casa fue Luis Descatllar, natural de Ripoll, que en su esposa, doña María Descatllar y Desbach, natural de Gerona, tuvo a Luis Descatllar, natural de Gerona, que casó con doña Elvira Sarriera, de igual naturaleza, naciendo de este enlace Juan Descatllar y Sarriera, natural de Barcelona y caballero de la Orden de Alcántara, en la que ingresó en l661. El linaje pasó a Mallorca en tiempos antiguos y allí algunos de sus caballeros se apellidaron Dezcallar. Fue el fundador de la casa mallorquina Ponce Dezcallar, privado del rey don Pedro III de Aragón, a quien siguió en todas sus campañas, como igualmente a su hijo don Alonso III, al que acompañó en 1285 en la toma de dicha isla, y en 1286 en la de Menorca. Vuelto a Mallorca, adquirió ricas heredades y fundó en Palma el ilustre solar de su apellido, que aún se conserva, sin haber faltado nunca la sucesión masculina, ni haberse empañado su antigua distinción. En Cataluña y Baleares. I. Pedro Callar, natural de Palma de Mallorca, casó con doña Leonor San Juan y fueron padres de II. Pedro Callar, naturyl de Mallorca, que de su esposa doña Isabel Pont, de la misma naturaleza, tuvo a III. Pedro Callar y Pont, natural de Mallorca y caballero de la Orden de Calatrava, en la que ingresó el 14 de noviembre de 1643.
Escudos de Armas del apellido:
Los Descatllar catalanes de la casa de Ripoll y de las ramas de ésta en Gerona, traen las mismas de los Catllar, o sea : De oro, con un castillo de azur. Los Dezcallar, de Mallorca, tienen : De gules, con un lebrel de plata puesto en alto y con collar de sable. Algunos lo acrecientan con una bordura componada de gules y sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
