Una familia Güell es originaria de Vilafranca del Penedés(Barcelona) y en su convento de San Francisco poseyó el patronato de la capilla de San Antonio, en la que tenía sus sepulturas con las armas que más adelante describiremos. De esa casa fue I. Gabriel Güell, que en su mujer doña Juana, procreó a II. Juan Güell, padre de III. Gabriel Güell, que casó con doña María Soler, naciendo de esta unión IV. José Güell Soler, natural de Vilafranca del Penedés, catedrático de la universidad de Barcelona, oidor de la Audiendia de Cataluña y del Consejo de Hacienda. Falleció en 1706. Casó en 1680 con doña Maria de Trelles y Alba, de la gran casa asturiana de Trelles, y tuvieron a V. José Ventura Güell y Trelles, natural de Barcelona, fue catedrático de la universidad de dicha población, ministro de aquella audiencia y de los Consejos de Hacienda en Castilla. Casó con doña Isabel Serra y Portell, de la misma naturaleza (hija de Esteban Serra y de su mujer, doña María Portell, ambos natur.a]es de Barcelona, y nieta paterna de Esteban Serra y Vileta, regidor perpetuo de la ciudad de Barcelona por la clase de nobles y chanciller primero de la misma ciudad), naciendo de esa unión VI. José Güell Serra y Trelles, natural de Barcelona, fue colegial en el mayor de San Idelfonso, de Alcalá de Henares, oidor de Valladolid y alcalde de casa y corte. Casó con doña Juana María de la Encina y de la Carrera, natural de Madrid, hija de Juan Ignacio de la Encina, natural de Huete, en la provincia de Cuenca, caballero de la Orden de Santiago y del Consejo del rey en el real y supremo de Castilla, y de doña Juana Ignacia de la Carrera y Castelar, natural de Tarancón, en la misma pro- vincia de Cuenca. Tuvieron este hijo VII. Juan Ignacio Güell y de la Encina, natural de Madrid y de la Orden de Carlos III desde el 26 de abril de 1790. Tuvo por esposa a doña María Ignacia Ferrari, natural de Milán (hija de Ignacio Antonio Ferrari, natural de Milán, y de doña Rosa Cándida de la Cerda y Leiva, natural de Valderas, en la provincia de León), y en ella procreó a VIII. José Güell y Ferrari, natural de Madrid y de la Orden de Carlos III, desde el 10 de diciembre de 1805. Otra familia procede de Torredembarra (Tarragona) y en 1908 le fue concedido el título de conde de Güell a don Eusebio Güell y Bacigalupi, gentilhombre de Cámara, gran cruz del mérito agrícola y académico de Bellas Artes de Barcelona, casado con doña Isabel López y Brú, hermana del marqués de Comillas. Este matrimonio tuvo los siguientes hijos : 1.º Isabel Güell y López, natural de Barcelona y casada en la misma ciudad el 15 de abril de 1901, con Carlos Sentmenat y Sentmenat, marqués de Castelldosríus. 2.º María Güell y López, natural de Santander. 3.º Juan Antonio Güell y López, conde de Ruiseñada, segundo conde de Güell, tercer marqués de Comillas, doctor en Derecho, oficial de caballería, y sucesor en la casa de sus padres. Nació en Comillas (Santander) el 24 de junio de 1876 y casó en San Sebastián el 24 de junio de 1904, con doña Virginia de Churruca y Dotres. 4.º María Cristina Güell y López, natural de Barcelona y casada en esta ciudad, el 17 de diciembre de 1900, con José Bertrán y Musitu, distinguido hombre público que fue ministro de la Corona. 5.º Eusebio Güell y López, segundo vizconde de Güell, nacido en Barcelona el 30 de diciembre de 1877. Contrajo matrimonio en mayo de 1901 con doña Consuelo Jover y Vidal, marquesa de Gélida. 6.º Claudio Güell y López, nacido en Comillas (Santander), el 14 de septiembre de 1879, y primer vizconde de Güell. 7.º Santiago Güell y López, primer barón de Güell. Nació en San Sebastián el 29 de julio de 1883 y casó en Barcelona el 8 de enero de 1910 con doña María Ricart y Roger, hija de los marqueses de Santa Isabel. 8.º Francisca Güell y López, natural de Versalles (Francia), casada en Barcelona el 26 de noviembre de 1906 con Francisco Moixó y de Sentmenat. 9.º María de las Mercedes Güell y López, natural de Barcelona. Catalán, que probó su nobleza en la Orden de Santiago.
Escudos de Armas del apellido:
Las propias del linaje Güell son: De gules, con dos bandas de oro. Las que están esculpidas en las sepulturas de la familia Güell, en la capilla de San Antonio, del convento de San Francisco, de Vilafranca del Penédés, son éstas : Escudo partido : 1º, de gules, con dos bandas de oro, que son las propias y puras de Güell, y 2º, de azur, con cinco estrellas de plata en sotuer, acostadas de dos pinos al natural. Bordura para este cuartel de plata, con este lema en letras de sable: «Si ergo me queritis sinite hos abire», que son armas de Trelles. Según Garma y Durán usaron también ese mismo escudo organizado en esta forma : De gules, con dos bandas de oro. Partido de plata, con dos pinos de sinople, terrasados de lo mismo. Brochante sobre el todo, un escudete de azur, con cinco estrellas de plata, puestas en sotuer, y a modo de orla, estas letras : S. E. M. Q. S Esas iniciales corresponden a estas palabras: «Si ergo me queritis sinite», del Evangelio de San Juan. Miguel de Salazar dice que también hubo en Cataluña algunos Güell, que usaron estas armas: Escudo partido: 1º, de oro, con cuatro palos de gules, y 2º, de azur, con un grifo de oro. También señalan a los Güell otros autores este escudo, partido: 1º, de gules, con una banda de plata, y 2º, también de gules, con una cruz de plata, pometeada y angulada de cuatro flores de lis del mismo metal. En campo de gules, una banda de plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
