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Procedentes de San Martín de Torazo, en Asturias, los que avecindaron en Vigo, donde D. Sebastián Antonio de la Cuesta, en 1824, presentó testimonio que acreditaba su hidalguía, Por este documento venimos a saber que D. JOSÉ DE LA CUESTA casó con Dª Joséfa Pérez; vecinos de Torazo; tuvo por hijos a      D. MANUEL DE LA CUESTA, que casó con Dª María del Carmen Obín Barreda; vecinos de Torazo y ya difuntos por 1824; tuvo por hijos a  D. SEBASTIÁN ANTONIO DE LA CUESTA, vecino de la ciudad de Vigo, ya mencionado, que es el que acredita su condición de hidalgo en 1824.  D. JOSÉ DE LA CUESTA casó con Dª Antonia Rubio; tuvo por hijos a D. JOSÉ DE LA CUESTA, que casó con Dª Petra Santín de Quiñones (hija de D. Prancisco Santín de Quiñones y de Dª María Carro); tuvo por hijos a D. JOSÉ FRANCISCO DE LA CUESTA Y SANTÍN, nació en San Román de Doniños (ayuntamiento de Serantes y partido del Ferrol) el 4-XII-1805; guardia marina en 1821.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.