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Casa de Piñeiro, de San Vicente del Pino (Arzúa) En Orense, a 10-XI-1675, ante el escribano Juan de Puga, testó D. Bartolomé Cospeite de Verea y Aguiar, el Viejo, vecino del lugar de Piñeiro, en la feligresía de San Vicente del Pino (ayuntamiento de El Pino, partido de Arzúa), y dijo «Que por cuanto D. Gregorio de Verea y Aguiar, canónigo de dicha ciudad, D. Bernardo de Verea y Aguiar, abad de San Ciprián de Cobas, sus hermanos, unánimes, han hecho escritura de vínculo con ciertas condiciones; en primer lugar sobre los bienes que heredaron de sus padres Bartolomés Cospeite y Susana de Verea y Aguiar, vecinos que fueron del referido lugar de Piñeiro, para que la casa y descendencia legítima de sus dichos padres hubiese buena memoria, perpetuidad y nobleza que les toca y anduviese todo unido e incorporado en forma de vínculo y mayorazgo según más largamente constará ante el presente escribano, y mediante de la buena disposición, forma y orden que en él dispusieron sus mentados hermanos, siendo el primer nombrado Bartolomé de Cospeite, el Mozo, hijo legítimo del otorgante y de Ana Mosquera de Bendaña, su mujer, que hoy vive; el cual es mozo soltero y le ha sido muy obediente y le cuida sus haciendas, lo mejoró en el tercio y quinto de sus bienes, a su fallecimiento. Pone como condición cumplir con las misas que dejaron fundadas sus antecesores». De éste y otros instrumentos, que obran en el archivo del Sr. Taboada Roca, se deducen las siguientes noticias genealógicas: D. RODRIGO COSPEITE casó con Dª Inés de Barreiro y tuvo por hijos a D. Sebastián (que casó con Dª Leonor Díaz de Luaces) y al que sigue, que fue D. BARTOLOME COSPEITE, que casó con Dª Susana Verea de Aguiar (hija de D. Lope de Moar y de Dª María López de Castro, vecinos de Santa Eulalia de Moar) y tuvo por hijos, entre otros, a D. BARTOLOME COSPEITE, llamado el Viejo, que casó con Dª Ana Mosquera Bendaña (hija de D. Ignacio Antelo, escribano, y de Dª Francisca Mosquera, vecinos de Santiago); y tuvo por hijos a D. BARTOLOME COSPEITE, el Mozo, nombrado primer sucesor en el vínculo de la Casa de Piñeiro en el testamento de su padre, D. Bartolomé Cospeite de Verea, como se ha dicho). Contrajo matrimonio con Dª María Verea (hija de D. Juan Vázquez Verea de Aguiar y de Dª Catalina Váizquez); y tuvo por hijos a Dª María y a la sucesora, Dª BENITA COSPEITE, que casó con D. Ignacio Varela Pardiñas (hija de D. Gregorio Varela y de Dº Antonia Pardiñas, de la casa de la Villa de Ferreiros); y tuvo por hijos a varios hijos, siendo el sucesor en el vínculo de Piñeiro. D. DIEGO JOSE VARELA COSPEITE, el cual tomó por esposa a Dº Juana Agustina de la Torre y Gil (hija de D. Andrés de la Torre y de Dª María Gil Gutiérrez, vecinos de Santiago); y tuvo por hijos a D. Vicente, Dª Victoria y al sucesor, que fue   Dª ANDREA VARELA DE LA TORRE. Esta contrajo matrimonio con D. Pedro Benito Varela de Luaces (hijo de D. Juan Jacinto Varela Gayoso y de Dª María Josefa de Luaces: Casa de Campomayor, en Palas de Rey); y tuvo por hijos a D. VICENTE VARELA DE LUACES, que casó con, Dª María Mosquera (hija de D. Joaquín Mosquera Señoráns y de Dª Manuela Moraña Varela: Casa de Paradela); y tuvo por hijos a D. VICENTE VARELA DE LUACES, que casó con Dª Joaquina Máseda.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.