El solar más antiguo que se conoce radicó en Santander, en el lugar de Ajo pertenciente al Ayuntamiento de Bereyo, partido judicial de Santoña extendiéndose más tarde por toda la Montaña Santanderina, así como a Castilla, Andalucía y América. Otra rama hubo en las Encartaciones. Don Ramón María de Camino y Arechederra, vizcaíno, ingresó en la Orden de Calatrava el 16 de Enero de 1606. Que los datos anteriores corresponden a una autenticidad, lo prueba el siguiente hecho: En el año 1.562, el Rey de Armas del rey Felipe II, don Diego Hernando de Mendoza, suscribe una ejecutoria de nobleza de la familia Camino donde se señala que este linaje tiene su cuna en el expresado pueblo santanderino de Ajo, procediendo de cierto caballero apellidado Camino, que fue natural de Tours, en Francia y el blasón del linaje ha sido confirmado varias veces por los más acreditados autores genealógicos. En el citado pueblo de Ajo donde todavía quedan algunas casas solariegas donde pueden verse, grabadas en piedra, las armas del linaje Camino. Y en la Iglesia parroquial, de San Martín, existe una capilla con una bellísima figura en actitud orante que representa a Pedro Llavad Camino, Tesorero y Secretario General del Santo Oficio (Inquisición) de Logroño, con fecha de 1.640. Otra estatua semejante se encuentra en el Colegio de San Ildefonso en la misma población y orna el sepulcro de don Alonso de Camino siendo de las villas de Pie de Concha y Bárcena, de finales del Siglo XVI. Hay que señalar asimismo que don Juan Alonso y don Pedro de Camino y Rivera, naturales de Sevilla, ingresaron en la Orden de Santiago y en el expediente que se les siguió consta claramente, aparte de su nobleza de sangre, que son hijos de don Juan Alonso de Camino, fundador de la casa en el lugar de Ajo, provincia de Santander. Por otra parte, don Felipe de Camino, también natural de Santander, hizo probanza de hidalguía en 1.703 para ingresar en la Orden de Calatrava. Por otra parte no son pocos los apellidos que se anteponen a Camino: Pérez del Camino, García de Camino, González de Camino etc.
Escudos de Armas del apellido:
De oro, con un árbol de sinople terrasado de lo mismo, surmontado de una flor de lis de azur. Bordura de gules con ocho veneras de oro. Divisa: "Bide zucena ? bide onena." En campo de oro, un árbol de sinople, surmontado de una flor de lis de azur; bordura de gules, con ocho veneras de oro. Otros: Un escudo de oro con un árbol verde surmontado de una flor de lis azur, con orla recargada de ocho veneras de oro. El Emperador D. Carlos I concedió, por privilegio dado en Valladolid a 26 de junio de 1538, el siguiente escudo de armas a D. Juan del Camino, vecino de Guadalajara, en Nueva Galicia (Méjico): en campo de gules, un hombre armado, con una espada y una rodela en las manos, sobre unas peñas; partido de oro, con un león pardo rampante, y medio cortado de azur. Bordura de plata, con ocho armiños de sable.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una órden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha órden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.
