Se fundó la casa solar y palacio de Achega (de Cabo de Armería), en la jurisdicción de la villa de Usúrbil (del partido judicial de San Sebastián), a poca distancia de la plaza y barrio de Elizalde, en una eminencia sobre el vado del río Oria, que entra en el mar Cantábrico. «Su edificio en lo primitivo ? escribe Lizaso ? fue de grande representación y autoridad, por ser Casa fuerte, como se reconoce de sus vestigios que quedaron después de haberse demolido esta casa y otra de parientes mayores de Guipúzcoa, por mandato del señor Rey don Enrique IV, por los bandos que había entre ellos, siendo este solar de Achega de pariente mayor del bando gamboino, y en cuya jurisdicción tuvieron dos batallas los oñacinos y gamboinos el año de 1370, según refiere Lope García de Salazar, fortificándose los gamboinos en el solar y fortaleza de Achega, a esta parte del río.» Poseía el palacio de Achega, en la jurisdicción de la villa de Usúrbil, diferentes caseríos y molinos, muchas tierras de sembrar, montes bravos y jarales, términos extendidos y otras haciendas raíces con las que sus poseedores mantenían el lustre de la casa. También con el lustre y esplendor correspondiente a su grande y antigua calidad y nobleza, acudieron al real servicio, y en lo primitivo gozaron el derecho de la barra que para la fábrica de hierro entraba en la barra de la villa de Orio, distante una legua de la de Usúrbil. También era el Señor del solar y palacio de Achega, patrono único mere lego de la iglesia monasterial de San Salvador, de la misma villa de Usúrbil, con el goce de las tres cuartas partes de sus frutos decimales y potestad de hacer elección y nombramiento de Rector, Beneficiados, Sacristán, etc.., de aquella parroquia, teniendo asiento y escaño de Barón en el presbiterio, a la parte del Evangelio. No hay memoria del principio y fundación de este antiquísimo solar de notorios hijosdalgo de sangre y naturaleza, de los antiguos pobladores de la provincia de Guipúzcoa y también de vínculo y mayorazgo tan pretérito, que tampoco hay noticia de la fundación de su vínculo, reputándose su mayorazgo como el primero y más rancio de dicha provincia, según consta de una carta ejecutoria despachada en la Real Chancillería de Valladolid el 24 de Octubre de 1534. En el primer tercio del siglo XIV era Señor del solar y palacio de Achega, Miguel Ibáñez de Achega, que sirvió con sus parientes, allegados y criados, como acostumbraban servir los parientes mayores de Guipúzcoa, al Rey don Alfonso Xl de Castilla en la batalla del Salado, año de 1340. Casó con doña Inés de Gamboa, hermana de Ruy Pérez de Gamboa, Señor del solar y palacio de Olaso en la villa de Elgóibar, y le sucedió su sobrino carnal Juan Beltrán de Achega, hijo primogénito de su hermano Juan de Achega. También fue hermana de Miguel Ibáñez de Achega doña Marquesa de Achega, que casó con Ruy Pérez de Gamboa (cuñado de su hermano Miguel), Señor del palacio de Olaso. De estos últimos esposos fue nieta y sucesora doña María López de Gamboa, que contrajo matrimonio con Martín Ruiz de Abendaño, Señor de Villarreal de Álava y sus aldeas y de las casas y palacios de Abendaño y Urquizo. Fueron heredando el palacio y solar de Achega los descendientes directos del citado Juan Beltrán de Achega, y en el último tercio del siglo XVI vino a parar en hembra, poseyéndolo doña María Vélez de Achega, que casó con Francisco Pérez de Idiáquez, naciendo de esta unión, entre otros hijos, Alonso de Idiáquez, Señor del solar y palacio de Achega, que en su mujer doña María de Echemagusia, con la que casó en Ursúbil el 10 de Febrero de 1600, tuvo a doña Magdalena de Idiáquez y Achega, esposa del doctor Nicolás Plazaola, y ambos padres de doña Magdalena Plazaola de Idiáquez, llamada también Magdalena de Achega, que heredó de su madre el solar y palacio de Achega y casó con Martín de Zabala Idiáquez, Señor de la casa solar de Zavala, en Azpéitia, y de la de Lasao, en Cestona. Este matrimonio tuvo varios hijos, siendo el primogénito y heredero de las casas de Achega, Zavala y Lasao, Francisco Antonio de Zavala, esposo de doña María de Aguirre. Este enlace se disolvió sin hijos, viniendo a poseer los tres citados solares, José de Aguirre y Engamez, su sobrino, en cuya sucesión directa continuaron las repetidas casas.
Escudos de Armas del apellido:
Las armas antiguas del solar y palacio de Achega fueron: De plata, con un árbol de sinople y un jabalí de su color, pasante, al pie del tronco. Luego acrecentaron este escudo, poniendo al lado izquierdo del árbol tres panelas de azur, por enlace con la casa-palacio de Olaso. Y después volvieron a ser acrecentadas estas armas en el siguiente escudo partido, que es el que ostenta el palacio de Achega: 1.º, de plata, con el árbol de sinople, el jabalí de su color natural, pasante al pie del tronco, y las tres panelas de azur a la izquierda del árbol, y 2.º, cuartelado en cruz: 1.º y 4.º, de gules, con sendas torres de plata aclaradas de azur, sobre ondas de agua de azur y plata, y 2.º y 3.º, de oro, con sendos leones de gules rampantes. Las tres panelas de azur del primer cuartel de este escudo partido, las añadió Miguel Ibáñez de Achega, Señor del solar y palacio de Achega, en prueba de la estimación que hizo del matrimonio que contrajo con doña Inés de Gamboa, hermana de Ruy Pérez de Gamboa, Señor del palacio de Olaso, e hijos ambos de Fernán Ibáñez de Gamboa, también Señor del solar y palacio de Olaso. El segundo cuartel, cuartelado en cruz, contiene las armas reales de Castilla y lo agregó Juan Beltrán de Achega, por ser escudero de Pedro Manrique, Adelantado Mayor de Castilla, y de doña Leonor de Castilla, su mujer, hija de don Fadrique de Castilla, Duque de Benavente, y nieta del Rey don Enrique II, los cuales traían por bordura de sus escudos las armas de Castilla y de León, a las que añadió el repetido Juan Beltrán de Achega las ondas de agua, por hallarse la casa de Achega sobre un vado del río de Usúrbil. Algunos autores dicen que las armas primitivas de Achega, fueron: De azur, y en el centro un escudete de plata con una caldera de sable en abismo. En torno del escudete, ocho bezantes de oro. El tratadista Vadillo, al describir el escudo antiguo de los Achega, o sea el del árbol, con el jabalí pasante al pie del tronco, sustituye las tres panelas de azur con que fue acrecentado por el entronque con el solar y palacio de Olaso, con tres hojas de hiedra de sinople, en lo que hay error, sin duda alguna. También consignan otros autores que las armas reales de Castilla y de León, modificadas en alguno de sus esmaltes y añadidas a las de Achega por Juan Beltrán de Achega, las tomaron después por únicas los del tal linaje, pero alterando el orden en que puso los cuarteles el escudero de don Pedro Manrique, y comenzaron a traer el siguiente escudo, que es el que con casi total unanimidad señalan para el linaje Achega los autores que hemos consultado: Cuartelado: 1.º y 4.º, de oro, con un león rampante, de gules, y 2.º y 3.º, de gules, con una torre de plata, abjurada de azur, sobre ondas de agua de azur y plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
