Avalos de la Piscina pondera la nobleza y antigüedad de la casa de Acedo y afirma que de ella descienden las ilustres familias de Coronel y Cornel, célebres en la historia de Castilla y también en la de Aragón. En efecto; estos apellidos traen las mismás armas de Acedo. La torre y palacio de Acedo, sita en el lugar de Acedo, en el Valle de Valdorba (Navarra), fue el origen y solar de este linaje. Sus ramas se extendieron por diversos puntos de Navarra, probando su nobleza en cuantas localidades residieron. De una de esas ramas (cuya genealogía se refiere en la «Enciclopedia Heráldica y Genealógica», información del apellido Acedo), fue Diego José de Acedo y Alaiza, que casó con doña Teresa Jiménez Álvarez de Loyola, Condesa de Echauz, y tuvieron a María Manuela de Acedo Jiménez de Loyola, que contrajo matrimonio con Juan Esteban de Armendáriz Monreal y Ezcaiz, tercer Marqués de Castelfuerte, naciendo de esta unión: Nicolás, María Josefa, Francisco de Paula, que murió niño; Manuela, María Antonia y María Gregoria de Armendáriz Acedo. Nicolás fue cuarto Marqués de Castelfuerte y muríó sin hijos; Maria Josefa heredó la casa de su hermano Nicolás y casó con José María Magallón, Marqués de San Adrián; Manuela fue esposa del Vizconde de Valoria; María Antonia celebró su enlace con el Marqués de Santiago, y María Gregoria casó con Fernando Baquedano, Marqués de Fuerte Gollano. De otra rama, descendiente, como la anterior, del palacio del lugar de Acedo, fue Juan de Acedo y Rico, bautizado en Acedo en 1760, autor de notables obras jurídicas, al que el Rey Carlos IV concedió el título de Conde de la Cañada por Real despacho de 26 de Diciembre de 1789. Sus descendientes pasaron a Madrid y luego a Ciudad Real, donde quedaron radicados y donde aun tiene su casa el actual Conde de la Cañada. A don Rafael de Acedo y Rico, tercer Conde de la Cañada, y Teniente General del Ejército, le concedió el Rey don Alfonso XII la Grandeza de España. Otra rama pasó a la villa de Tiebas (Navarra), creando allí nueva casa solar, de la que descendió José de Acedo y Romero, Caballero de Santiago en 1653. Otra se estableció en la villa de Falces. Otra tuvo mayorazgo en Unzue. Otra, radicada en la villa de Milagro (Tafalla), se apellidó Matheo de Acedo y probó repetidamente su nobleza.Y otra pasó a la villa de Antoñana (Álava) donde quedó establecida, tras de probar también su nobleza. El linaje de Acedo se unió a ilustres casas, como se ha indicado antes. A más de las citadas, entroncó también con las de Palacios, Albizu, Dicastillo, Alaiza, López de Cabredo y Martínez de Cabredo, Ramírez de Eulate, López de Eraso, Medrano, Jiménez de Tejada y otras. Don Fausto Acedo tuvo palacio y Señorío en 1612, en el lugar de Iriberri, del Valle de la Valdorba; don Diego de Acedo fue agraciado en 1687 con asiento en las Cortes de Navarra, y un nieto suyo, llamado Francisco, también lo tuvo en Cortes generales. Navarro. Del lugar de su nombre, en el valle de la Valdorba. Este linaje se unió por alianza a los condes de Echauz, Marqueses de Catelfuerte, Marqueses de San Adrián, Vizcondes de la Valoria, Marqueses de Santiago y de Fuerte-Gollano. Una rama de este apellido tuvo Mayorazgo en Unzue, en el citado valle de la Valdorba, otras ramas pasaron a Extremadura, Andalucía y América.
Escudos de Armas del apellido:
Las de la torre y palacio de Acedo en el lugar de este nombre: De oro, con cinco pájaros (algunos los llaman ocas y otros tordellas), de sable, puestos en sotuer, adiestrados y posados. Estas armas están confirmadas en el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Alcántara en 1749, don Juan Domingo Acedo, natural de la villa de Acedo, e hijo de los Señores de esa torre-palacio. En la fachada principal de ésta, según se dice en dicho expediente, hay un escudo con cuatro cuarteles, y el primero, que es el que contiene las armas de los Acedos de esa torre, tiene las cinco aves de sable. También se ven éstas en el escudo de los Acedos, tallado en los bancos de madera de la capilla de la iglesia parroquial de Santa María, de la citada villa. En el referido expediente se añade que el campo de esas armas parece ser de plata, y esta duda no es infundada, porque el campo es de oro, según el testimonio de autorizados tratadistas y las propias armas de otros Acedos de esa casa que hemos visto pintadas con todos sus esmaltes. A más, como es sabido, muchas veces no es posible apreciar de qué metal es el campo de unas armas esculpidas en piedra o talladas en madera. Las armas de los Acedos de la casa solariega de la villa de Tiebas, no las dibujamos por temor a incurrir en error, pues en el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Santiago don José de Acedo y Romero, descendiente de este solar, se dice únicamente: «En la fachada principal de la casa solariega de Acedo en el lugar de Tiebas, hay un escudo que tiene las cornejas, cruz y banda». Estos datos, como se ve, son insuficientes para pintar con acierto ese escudo, ya que no se indican sus particiones ni los esmaltes de las piezas. Sin embargo, de esas escasas noticias puede colegirse que sus armas son las mismás de los Acedos de la torre y palacio del lugar de Acedo. Esto es, los cinco pájaros de sable, puestos en sotuer, en campo de oro. Eso, al menos, parece indicar el citado expediente de pruebas, al decir que el escudo del solar de Tiebas tiene las cornejas, pues este nombre se da, como es sabido, a unos pájaros negros, como el cuervo, y del género de éste. La cruz y la banda, que según se dice también en el mencionado expediente, tiene además ese escudo, deben de representar las armas de alguna alianza, pero no integrar las propias del linaje. Para la rama de Unzue, y copiado del que aparece en el frontispicio de la casa mayorazgo de dicha villa, señala Elorza y Rada en su «Nobiliario del Valle de la Valdorba», escudo cuartelado: en el primer cuartel, una flor de lis; en el segundo, un lobo pasante y una estrella en el cantón diestro de la punta; en el tercero, otro lobo pasante en el centro, y una flor de lis en punta, y en el cuarto, tres palos retirados; pero como no dice los esmaltes de los campos y piezas, ni los indica en el grabado que presenta en la página 150, nos abstenemos también de dibujar esas armas. Don Fausto Acedo, el poseedor del palacio y Señorío de Iriberri, traía escudo de oro, endentado de azur. Algunas ramas acrecentaron el escudo del palacio del lugar de Acedo con una bordura de oro, cargada de este lema: "Los de la casa de Acedo pelean con gran denuedo». En campo de oro, cinco pájaros de sable picados y membrados de gules, puestos en sotuer. Algunos ponen el campo de plata. Otros añaden bordura de oro, con el lema " Los de la Casa de Acedo pelean con gran denuedo."
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. Las aves representan en general la libertad. Simbolizan un espíritu generoso que, llevado de su alegría interna, profiere siempre elogios y alabanzas de las acciones heroicas realizadas por otros caballeros. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. El cuervo, en heráldica, simboliza "el espíritu audaz y animoso a la vista de poderosos contrarios, arriesgándose en defensa de aquellos a quienes se deben beneficios". La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
